jueves, 29 de mayo de 2014

FRANK O´HARA




Frank O´Hara (Baltimore, 1926 - Long Island, 1966)



Homosexuality



So we are taking off our masks, are we, and keeping

our mouths shut?, as if we´d been pierced bay a glance!



The song of and old cow is not more full of judgement

than the vapors wich escape one´s soul when one is sick;



so I pull the shadows around me like a puff

and crinkle my eyes as if at the most exquisite moment



of a very long opera, and then we are off!

without reproach and without hope that our delicate feet



will touch the earth again, let alone “very soon”.

It is the law of my own voice I shall investigate.



I start like ice, my finger to my ear, my ear

to my heart, that proud cur at the garbage can



in the rain. It´s wonderful to admire oneself

with complete candor, tallying up the merits of each



of the latrines. 14th Street is drunken and credolous,

53rd tries to tremble but is too at rest. The good



love a park and the inept a railway station,

and there are the divines ones who drag themselves up



and down the lengthening shadow of an Abyssinian head

in the dust, trailing their long elegant heels of hot air



crying to confuse the brave “It is a summer day,

and I want to be wanted more than anything else in the world.”









Homosexualidad



Entonces, ¿nos quitamos las máscaras?, ¿es eso?, ¿y cerramos

la boca?, ¡como si nos hubiera agujereado una mirada!



La canción de una vaca vieja no está más llena de juicio

que los vapores que salen del alma cuando se está enfermo;



así que aparto las sombras que me rodean como el humo de un cigarro

y entrecierro los ojos, como si estuviera en el instante más exquisito



de una ópera larguísima, y entonces, ¡estamos fuera!,

sin culpa, y sin la esperanza de que nuestros delicados pies



vuelvan a tocar la tierra, sin que nos molesten “muy pronto”.

Es la ley de mi propia voz lo que analizaré.



Empiezo como el hielo, me llevo el dedo al oído, del oído

al corazón, ese orgulloso chucho entre los cubos de basura



bajo la lluvia. Es maravilloso admirarse a uno mismo

con total inocencia, anotando las cualidades



de cada una de las letrinas. La calle 14 es crédula y borracha,

la 53 intenta temblar, pero es demasiado rígida. Los buenos



prefieren los parques y los ineptos las estaciones de tren,

y están las divinas que se arrastran arriba



y abajo de la alargada sombra de una cabeza abisinia

entre el polvo, dejando sus tacones una huella de aire caliente



llorando para confundir a los valientes: “Es un día de verano,

y quiero ser amado, más que nada en el mundo.”




Traducción de Diego Sánchez Aguilar.
*Original extraído de PoemHunter.




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