miércoles, 22 de octubre de 2014

LOUIS SIMPSON



LOUIS SIMPSON (Jamaica, Marzo de 1923 - Nueva York, Septiembre de 2012)






THE  CAPRICHOS


With a needle
on a metal plate
Goya etches a man
who has been garroted
by the Spanish Inquisition.
The left leg is relaxed,
the right as stiff as a board,
the big toe sticking out at an angle.

“It’s better than being hanged,”
Goya says. I shall try to believe it.

Ah, the witches,
the old ones, and the young,
voluptuously naked,
learning to ride a broom.

Would you like to see
an enormous laughing woman
with dropsy? Or the cannibals?
One has cut off a man’s hand,
and his head,
and is dancing with them.

Goya paints what he sees.
He doesn’t believe in God.

              *
Bandits have captured a wagon
and are killing the occupants.
One is on his knees, begging them
to spare his life. Fat chance!

A woman who was raped is now
being stabbed. Her mouth is
wide open, emitting
horrible sounds.

Another of the women
is surpassingly beautiful.
She is being stripped naked.
She turns her face aside,
ashamed of her body,
of what it will do to her.



Goya paints the truth,
what simply and directly is.

              *

The father of Saint Anthony of Padua
was said to have murdered a man
in Lisbon. The Saint was transported
directly to Lisbon.

There were two witnesses,
men who had seen the murder.
They had  since died,
but Anthony raised these dead
and took them to court
and had them state before judges
whether his father was guilty.
They said he was not.
Anthony’s father was set free,
and the dead returned to their graves.

Goya painted the angels
flying in the Church
of Saint Anthony of Padua.

Are angels male of female?
Hard to say. They are attractive.
There is a flutter of angles,
looking down in the dome,
pointing out things to one another.
A shawl of a striking color . . .
“Let me see, I hadn’t noticed,”
one says. She looks sixteen.

The angel was painted by Goya
who doesn’t believe in God.

                                                           (de  STRUGGLING TIMES, 2009)




LOS  CAPRICHOS





Con un punzón

en una plancha de metal

Goya graba a un hombre

que ha sido sometido a garrote

por la Inquisición Española.

La pierna izquierda está relajada,

la derecha tan rígida como una tabla,

el dedo gordo del pie sobresale en un ángulo.



“Es mejor que ser ahorcado,”

Dice Goya. Intentaré creerlo.



Ah, las brujas,

las más viejas, y las jóvenes

voluptuosamente desnudas,

aprendiendo a montar en una escoba.



¿Te gustaría ver

a una enorme mujer riéndose

con hidropesía? O ¿ los caníbales?

Uno ha cortado el brazo de un hombre,



y la cabeza,

y está bailando con ellos.



Goya pinta lo que ve.

Él no cree en Dios.





            *



Los bandidos se han apoderado de un carro

y están matando a sus ocupantes.

Uno está de rodillas, suplicándoles

que le perdonen la vida. ¡Imposible!

A una mujer que ha sido violada

ahora la están apuñalando. Su boca está

completamente abierta y emite

sonidos horribles.





Otra de las mujeres

es de una belleza indescriptible.

La han despojado de toda su ropa.

Gira la cabeza hacia un lado,

avergonzada de su cuerpo,

de lo que le sucederá.



Goya pinta la verdad,

lo que es, simple y llanamente.



              *

El padre de San Antonio de Padua

dijeron que había matado a un hombre

en Lisboa. El Santo fue transportado

directamente a Lisboa.



Había dos testigos,

dos hombres que habían presenciado el asesinato.

Ya habían muerto,

pero Antonio los resucitó

y los llevó ante el tribunal

e hizo que declararan ante los jueces

si el padre era culpable.

Dijeron que no.

El padre de Antonio fue puesto en libertad,

y los muertos regresaron a sus tumbas.



Goya pintó a los ángeles

volando de un lado a otro en la Iglesia

de San Antonio de Padua.





¿Los ángeles son masculinos o femeninos?

Difícil de decir. Son atractivos.

Hay un revoloteo de ángeles,

observando desde la cúpula,

señalando cosas unos a otros.

Un mantón de un color llamativo . . .

“Déjame ver, no lo había notado”,

dice uno. Se diría que tiene dieciséis años.



El ángel fue pintado por Goya

que no cree en Dios.




*Traducción de Javier Cantero.




Louis Aston Marantz Simpson fue un poeta estadounidense. Ganó el Premio Pulitzer de Poesía en 1964 por The End Of The Open Road. Escribió más de una docena de poemarios. Estudió en la Universidad de Columbia y recibió varios premios, además de la Beca Guggenheim en Artes en Estados Unidos y en Canadá. Fue nomminado al Premio Nacional del Libro de Poesía.
La vida de Louis viene marcada por la evolución de su obra poética. Su padre era un abogado de ascendencia escocesa y su madre era inmigrante judía procedente del sur de Rusia. Sus padres se conocieron cuando Rosalind Marantz se desplazó de la ciudad de Nueva York a Kingston para participar en una película. Después de la separación de sus padres en 1930, Rosalind fue a Toronto. Louis fue enviado junto con su hermano mayor al Munro College, un colegio privado a 12 kilómetros de Kingston.
            Louis permanece en el Munro Colles hasta que cumple 17 años. Su padre vuelve a contraer matrimonio y tiene un hijo con su nueva mujer. Cuando Louis está cerca de graduarse, su padre fallece dejando la mayor parte de sus bienes a su nueva familia, por lo que Louis y su hermano son obligados a dejar la casa de su padre inmediatamente. Solo, Louis vuelve a la escuela, donde destaca en literatura y delimita dos metas: ser escritor y dejar Jamaica.  Él ya escribía y publicaba poesía y prosa con 16 años. Este principio lo llevaría a escribir sobre todas las “guerras reales” que tuvo que llevar a cabo en los Estados Unidos.
Simpson ingresa en la Universidad de Columbia de Nueva York, donde estudia bajo las enseñanzas de Mark Van Doren. En 1943 se une a la Armada americana  y es enviado a Texas. Participó en el desembarco de Normandía, luchó en Bastogne y visitó Londres y París, abandonado el servicio militar en 1947. Para el final de la guerra, ya había conseguido la ciudadanía americana, ganado la estrella de bronce y había sido condecorado dos veces con el corazón purpura. En 1949 contrae matrimonio con Jeanne Rogers, separándose de ella en 1953. Vuelve a casarse en 1955 con Dorothy Roochvara. Consigue licenciarse en 1948. En 1950 acaba un máster y se doctora por la Universidad de Columbia. Da clases en la Universidad de California desde 1959 a 1967 y en la Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook desde 1967 a 1993. Después de haber viajado por todos los puntos del globo, establece su residencia en Setauker, Nueva York. Una vez jubilado, Simpson continua escribiendo ensayos y poesía, así como traduciendo poesía francesa. 




Javier Cantero nació en Cardona (Barcelona, 1950), pero pasó su infancia y adolescencia en La Línea de la Concepción (Cádiz). Estudió Filolofía Inglesa y Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona, en la que después sacó el Doctorado. Ha trabajado como Catedrático de Inglés en institutos de Secundaria en Cataluña. También ha sido director y subdirector de instituto, y ha publicado traducciones en varias revistas y colaborado en antologías sobre poesía inglesa y norteamericana. Ahora está felizmente jubilado. 



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