martes, 25 de noviembre de 2014

MARGARIDA FERRA






POEMAS DO INÍCIO



(del libro Sorte de Principiante
& etc. , Lisboa, 2013)




1.

Nas noites de Maio, se correr

uma aragem, um casaco

de malha. Caminharei, como se soubesse

o destino de todas as cartas enviadas

por correio postal. Sei escolher a melhor

soleira de porta par apoiar um pé ou ombro.

Farei a melho escolha, baseada

ápenas nos critérios rigorosos da minha intuição.

Verificarei regularmente se recebi

mensagens curtas ou telepáticas.



É provavel que entre numa igreja e procure

a minha senha, pensando que estou

na repartição de finanças.

«Escolhas seguras, com a idade que tem»,

disse-me o médico.



Usava sobretudo frases

sem predicados

e prescreveu-me o mesmo tratamento,

preventivo,

seguindo a teoria mais divulgada de Maeshall MacLuhan.



2.

Não venhas, ainda, esta estação:

mando-te postais todos os dias,

prometo,

envio-te caixas de fruta de várias épocas,

mesmo se não há pomares

nos bairros o

em agosto.



Não venhas por terra

e nunca debaixo dela.

A luz é também no verão o que nos redime,

e o céu sempre o melhor caminho.

Todas as vias estão certas

se não tivermos os pés no chão

(dez centímetros, o que precisamos)

e trouxermos ao colo os cães que recolhermos

nas ruas de outras cidades: mendigam

connosco, oferecem-se vistas largas,

olhos mais do que amáveis,

instruções para ajudar com precisão.



Não tragas máquina fotográfica,

escreve num cartão velho e

usa as caixas altas, indicadores

de necesidades e ironias.

Um marcador preto é suficiente

para tudo o que é urgente

nos dias longos.



Não voltes antes do equinóccio, amanhece

cedo e pendura o coração.

Ao alto somos mais, imensos,

submersos entre os visitantes,

ninguém é daqui há mais de sete décadas.

Usa o rio para as tuas necesidades poéticas,

usa asas de madeira se precisares de vir antes.

Um banco de pedra: tudo o que tenho

para te acolher, se suportares ainda esta luz

e o sol demasiado evidente.



Se entretanto já tiveres chegado,

Não vás.

Somos prisioneiros

das pedras da calçada sempre que pisamos

o basalto. A cidade ata-nos os pés

um ao outro,

os nossos dedos vão tocar-se

de dia, dúvidas podem levar-nos aos dedos de outros,

e não vamos evitá-lo porque Lisboa

vai outra vez prender-nos com paredes de ar

forradas a azulejo barato ou antigo.

Entre julio e setembro

não há regras

que nos ajudem ou impeçam de levitar.  








POEMAS DEL INICIO

(del libro Sorte de principante)





1.

En las noches de mayo, si corre

brisa, una chaqueta de punto. Caminaré, como si supiera

el destino de todas las cartas enviadas

por correo postal. Sé escoger el mejor

umbral para apoyar un pie u hombro.

Haré la mejor elección, basada

nada más que en los criterios rigurosos de mi intuición.

Comprobaré regularmente si he recibido

mensajes cortos o telepáticos.



Es probable que entre en una iglesia y busque

mi recibo, pensando que estoy

en la delegación de hacienda.

«Elecciones seguras, con la edad que tiene»,

Me dice el médico.



Usaba sobre todo

frases sin predicados

y me recetó el mismo tratamiento,

preventivo,

siguiendo la teoría más divulgada de Marshall MacLuhan.



2.

No vengas, todavía, a esta estación:

te mando postales todos los días,

lo prometo,

te envío cajas de fruta de distintas temporadas,

aun cuando no haya frutales

en los barrios o

en agosto. 



No vengas por tierra

y nunca por debajo de ella.

La luz es también en verano lo que nos redime

y el cielo siempre el mejor camino.

Todas las direcciones están claras

si no tuviéramos los pies en el suelo

(diez centímetros, lo que necesitamos)

y trajéramos en brazos a los perros que recogemos

en las calles de otras ciudades: mendigan

con nosotros, se ofrecen vistas amplias,

ojos más que amables,

instrucciones para ayudar con precisión.



No traigas máquina fotográfica,

escribe en un cartón viejo y

usa las cajas altas, indicadores

de necesidades e ironías.

Un marcador negro es suficiente

para todo lo que es urgente

en los días largos.



No vuelvas antes del equinoccio, amanece

temprano y cuelga el corazón.

En alto somos más, inmensos,

sumergidos entre los visitantes,

nadie es de aquí hace más de siete décadas.

Usa el río para tus necesidades poéticas,

usa alas de madera si necesitas venir antes.

Un banco de piedra: todo lo que tengo

para acogerte, si aún soportas esta luz

y el sol demasiado evidente.



Si entre tanto ya hubieras llegado,

no te vayas.

Somos prisioneros

de las piedras de la calzada siempre que pisamos

el basalto. La ciudad nos ata los pies

uno a otro,

nuestros dedos van a tocarse

de día, dudas pueden llevarnos a los dedos de otros

y no vamos a evitarlos porque Lisboa

va otra vez a atraparnos con paredes de aire

forradas de azulejo barato o antiguo.

Entre julio y setiembre

No hay reglas

que ayuden a levitar o nos lo impidan.






*Traducción de Mario Grande.
Para leer el archivo completo,
pinchad el siguiente enlace.


     


Margarida Ferra tiene 35 años y dos hijos. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidade Nova de Lisboa. Ha trabajado en una pizzería, en un periódico, en una galería de arte contemporáneo, en dos librerías y en el Palacio da Ajuda. Publicó en 2010, en la editorial &etc el libro de poemas Curso Intensivo de Jardinagem, finalista, al año siguiente, del Premio Casino da Póvoa.


  
  

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