miércoles, 25 de febrero de 2015

MARGARET ATWOOD II




Margaret Atwood (Canadá, 1939)



Up


You wake up filled with dread.
There seems no reason for it.
Morning light sifts through the window,
there is birdsong,
you can’t get out of bed.

It’s something about the crumpled sheets
hanging over the edge like jungle
foliage, the terry slippers gaping
their dark pink mouths for your feet,
the unseen breakfast— some of it
in the refrigerator you do not dare
to open— you will not dare to eat.

What prevents you? The future. The future tense,
immense as outer space.
You could get lost there.
No. Nothing so simple. The past, its density
and drowned events pressing you down,
like sea water, like gelatin
filling your lungs instead of air.

Forget all that and let’s get up.
Try moving your arm.
Try moving your head.
Pretend the house in on fire
and you must run or burn.
No, that one’s useless.
It’s never worked before.

Where is it coming from, this echo,
this huge No that surrounds you,
silent as the folds of the yellow
curtains, mute as the cheerful

Mexican bowl with its cargo
of mummified flowers?
(You chose the colours of the sun,
not the dried neutrals of shadow.
God knows you’ve tried.)

Now here’s a good one:
you’re lying on your deathbed.
You have one hour to live.
Who is it, exactly, you have needed
all these years to forgive?


De Morning in the Burned House, 1995.






Levántate



Sin motivo aparente

despiertas aterrado.

Por las cortinas penetra

la luz matinal,

cantan los pájaros.

No puedes salir de la cama.



Algo acecha en las sábanas

que cuelgan como follaje

selvático, en las zapatillas cuyas

bocas  rosa oscuro reclaman tus pies,

en la nevera que no te atreverás a abrir

donde aguarda un invisible desayuno

que no tomarás.



¿Qué te lo impide? El futuro, el tenso futuro

vasto como el espacio estelar,

donde te perderías.

Aunque no es tan sencillo. Gelatina

en vez del aire en los pulmones,

agua de mar, así te aplastan

el espesor del pasado y sus sucesos.



Olvídalo todo y levántate.

Intenta mover el brazo, la cabeza.

Finge que arde la casa

y arderás tú también si no huyes

(truco inútil, nunca funcionó).



¿De dónde procede el eco,

este enorme No que te rodea,

silencioso como los pliegues

de las cortinas amarillas, mudo

como el alegre cuenco mejicano

con sus embalsamadas flores?



(Elegiste tonos solares,

y no los ásperos, neutros, de la sombra:

¡sabe Dios que lo intentaste!).



A ver así:

Yaces en tu lecho de muerte,

te queda una hora de vida.

¿Quién es precisamente la persona

a quien en todos estos años

no has logrado perdonar?










Margaret Atwood, nacida en Canadá en 1939, es autora de una vasta obra narrativa, poética y ensayística. Su obra poética, escasamente traducida al castellano,  recoge los temas que nutren su novelística: la experiencia de la mujer a lo largo de la historia y el nuevo rostro de los personajes femeninos de la mitología, la literatura y la historia, y posee toda la fuerza de su pensamiento paradójico. Algunos poemarios: The Journals of Susanna Moodie; Procedures for Underground; Power Politics; Two-Headed Poems; Interlunar; Morning in the Burned House; Eating Fire; Selected Poems, 1965-1995.



Amparo Arróspide es poeta y filóloga, nacida en Argentina. Ha publicado dos plaquettes y dos poemarios, así como poemas, relatos, traducciones y artículos de crítica literaria y cine en antologías y revistas nacionales e internacionales,como The Guardian Poster Poems, Linden Lane Magazine, Concrete, Cuadernos Hispanoamericanos, Vasos Comunicantes, Piedra del Molino, Nayagua. Coeditora de la revista digital Poetry Life and Times.  Ha traducido a Margaret Atwood, James Stephens, Stevie Smith y al inglés a Francisca Aguirre, Guadalupe Grande y Javier Díaz Gil, entre otros autores. 





No hay comentarios:

Publicar un comentario