miércoles, 15 de abril de 2015

RICHARD BLANCO




Richard Blanco (Madrid, 1968)




Killing Mark*



His plane went down over los Angeles

Last week (again), or was it Long Island?

Boxer shorts, hair gel, his toothbrush

Washed up on the shore at New Haven,

But his body never recovered, I feared.



Monday, he cut off his leg chain sawing—

bled to death slowly while I was shopping

for a new lamp, never heard my messages

on his cell phone: Where are you? Call me!

I told him to be careful. He never listens.



Tonight, fifteen minutes late, I’m sure

he’s hit a moose on Route 26, but maybe

he survived, someone from the hospital

will call me, give me his room number.

I’ll bring his pajamas, some magazines.



5:25: still no phone call, voice mail full.

I turn on the news, wait for the report:

flashes of moose blood, his car mangled,

as I buzz around the bedroom dusting

the furniture, sorting the sock drawer.



Did someone knock? I’m expecting

the sheriff by six o’clock. Mr. Blanco,

I’m afraid . . . he’ll say, hand me a Ziploc

with his wallet, sunglasses, wristwatch.

I’ll invite him in, make some coffee.



6:25: I’ll have to call his mom, explain,

arrange to fly the body back. Do I have

enough garbage bags for his clothes?

I should keep his ties—but his shoes?

Order flowers—roses—white or red?



By seven-thirty I’m taking mental notes

for his eulogy, suddenly adorning all

I’ve hated, ten years’ worth of nose hairs

in the sink, of lost car keys, of chewing

too loud and hogging the bedsheets,



when Joey yowls, ears to the sound

of footsteps up the drive, and darts

to the doorway. I follow with a scowl:

Where the hell were you? Couldn’t call?

Translation: I die each time I kill you.







Matar a Mark



Su avión se estrelló sobre Los Ángeles

la semana pasada (otra vez), ¿o fue en Long Island?

Los calzoncillos, la gomina, su cepillo de dientes

arrastrados a la orilla en New Haven,

pero su cuerpo nunca recuperado, me temía.



El lunes, se cortó la pierna con la sierra mecánica--

desangrándose lentamente mientras yo iba de compras

por una lámpara nueva, no oyó mis mensaje

en su móvil: ¿Dónde estás? ¡Llámame!

Le dije que tuviera cuidado. Nunca me escucha.



Esta tarde, quince minutos de retraso, estoy seguro

de que ha atropellado un alce en la 26, pero tal vez

haya sobrevivido, alguien del hospital

me llamará, me dará su número de habitación.

Le llevaré su pijama, algunas revistas.



17:25: Todavía no ha llamado, el buzón de voz lleno.

Pongo las noticias, espero el anuncio:

destellos de sangre de alce, su coche destrozado,

mientras meto ruido por el dormitorio limpiando

el polvo, ordenando el cajón de los calcetines.



¿Ha llamado alguien a la puerta? Estoy esperando

al sheriff a las seis.. Sr. Blanco,

me temo que... dirá, me dará una bolsa de plástico

con su cartera, gafas de sol, reloj.

Le invitaré a que pase, haré café.



18:25: Tendré que llamar a su madre, explicar,

hacertrámites para que envíen el cuerpo. ¿Tengo

suficientes bolsa de basura para su ropa?

Debería quedarme con las corbatas--pero ¿y los zapatos?

Hacer un pedido de flores--rosas--¿blancas o rojas?



Hacia las siete y media estoy preparando mentalmente

el discurso para su funeral, de repente adornando todo

lo que he detestado, diez años de pelos de la nariz

en el lavabo, de llaves del coche perdidas, de mascar

haciendo mucho ruido y acaparando la sábana.



cuando Joey aúlla, con sus orejas hacia el sonido

de pasos en la calle, y se lanza

hacia la puerta. Le sigo con expresión seria:

¿Dónde coño has estado? ¿No podías llamar?

Traducción: Muero cada vez que te mato.








Richard Blanco es un poeta cubano-americano, nacido en 1968 y por un azar del destino en Madrid, mientras su familia, emigrada de Cuba, preparaba su llegada a Estados Unidos. Creció en Miami. Su libro de 2012 LookingfortheGulf Motel, de donde proviene este poema, ha recibido varios premios en su país. En 2013 fue el poeta elegido para la ceremonia de toma de poder de Barack Obama en su segunda presidencia. Blanco se convirtió en el primer poeta de origen latino en recibir ese honor, además de el más joven y el primero abiertamente gay.

Alberto Villamandos  (San Sebastián, 1978) es profesor de literatura española en la Universidad de Missouri-Kansas City. Ha publicado artículos en revistas especializadas sobre la Transición, la Movida e inmigración en la España contemporánea. También es autor de un libro sobre la Gauche Divine de Barcelona, El discreto encanto de la subversión (Laetoli: 2011) y co-editor con Rosalía Cornejo del volumen Un hispanismo para el siglo XXI (Biblioteca Nueva: 2011). Entre sus proyectos actuales se encuentra el estudio de la obra gráfica de Enric Sió en los 70 y 80.





*
Killing Mark from Looking for the Gulf Motel, by Richard Blanco,  © 2012. Translated and printed by permission of the University of Pittsburgh Press and the autor.



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