jueves, 28 de mayo de 2015

CHUS PATO









CARICIA (2)


La letra escribe la palabra y al escribirla la extiende; cada límite, cada borde acerca otro y otro más. No caben los cuerpos (todo está lleno de cuerpos, algunos tan sutiles que no podemos verlos) no cabe el cuerpo de la palabra en la letra ni en la voz cuando la decimos. Nada es contemporáneo, ni el yo del cuerpo, ni el cuerpo de sus intrusos, ni los intrusos de sus huéspedes; de ahí que tenga el cuerpo a condición de la metáfora, donde por un momento parece que los dislocados pueden besarse. No son símbolos los nombres, no encajan y son ruina, pájaro que resiste al fuego. Escribimos por fuera, fuera de la letra, fuera de la voz. Escribimos, naturalmente, en la letra, en la voz


Bésame
no puedo besarte (me) el corazón 

Bésame





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