viernes, 19 de febrero de 2016

MARGARET ATWOOD


Margaret Atwood (Canadá, 1939)



STATUARY

Wingtips, fingertips, nipples, and penises --
the parts we once flew with are broken
away first by whoever it is with a hammer,
to whom the body´s flights are an affront.
Who are you, you who shamble and roll
like an unseen boulder or troll through parks and cemeteries
and wish to keep us earthbound?
After that the noses go, and then
the toes, if any. You want to keep us from walking,
however heavily, on our limestone feet
in search of our lost trajectories.
Then our arms. Enfolding is taking from us,
and clasp. Our mouths erode in the rain
you send, and all our bright definite
nouns and quick verbs with them.
We are ground down to our torsos,
just those, and our heads, increasingly
blunted and smoothed of gesture,
each of us a vestigial stump
topped with a doorknob. Then
headless, a stub, like a whale´s tooth or a tongue
cut out of a face and frozen.

Even this isn´t enough for you.
You won´t be content until we´re toppled,
like you, by frost-heave or vandals, and lie melting
in the uncut grass, like you. In the tall weeds. In the young trees.
Until we´re rubble. Like you. Until we´re pebbles
on the shore of a vast lake that doesn´t (like you) exist yet.
Until we´re liquid, like you; like the small whirlpools
an oar makes drawn slowly through water,
those darkly shining swirls the shape of a galaxy,
those knotholes the world turns itself inside out through
for us, for a moment, the nothingness
that by its moving
edges defines time. That lets us see down
and into. That lets us fly
and embody, like you. Until we are like you.

                                       (De Morning in the Burned House, 1995)



ESTATUARIA

Extremos de alas, dedos, pezones y penes-
las partes que nos servían para volar-
primero son rotas con martillo
por cualquiera: ése para quien los vuelos
del cuerpo son una afrenta.
¿Quién eres tú, tú que merodeas
como roca invisible o duende maligno
por parques y cementerios
y nos quieres esclavas de la tierra?
Después, les toca a las narices
y dedos de los pies, si los tenemos.
Quieres impedirnos andar,
con pesadez incluso, con nuestros pies de caliza
en pos de nuestras perdidas trayectorias.
Luego, serán los brazos. Se nos priva del poder de asir
y abrazar.  La lluvia que envías nos erosiona la boca
y con ella nuestros nombres luminosos
y verbos rápidos.
Quedamos reducidas a un torso a nivel del suelo,
apenas eso y la cabeza, cada vez más
difuminada la expresión,
hasta ser un muñón, un vestigio
rematado por un pomo de puerta. Por fin
acéfalas, tocones, como diente de ballena o una lengua
extirpada del rostro y congelada.

Ni eso es suficiente. No estarás satisfecho
hasta que nos rematen la helada o los vándalos,
hasta yacer fundiéndonos
en la hierba sin cortar, como tú mismo, entre malezas altas,
entre árboles tiernos,
hasta ser escombros, como tú, hasta ser guijarros
en la orilla de un gran lago que (como tú) aún no existe.
Hasta volvernos líquido, como tú, como los remolinos
que traza lentamente el remo en el agua,
oscuras espirales en forma de galaxia,
nudos por donde el mundo se invierte
para nosotras, por un momento, la nada
que por sus bordes móviles define el tiempo,
que nos permite ver por debajo y por dentro,
que nos deja volar y encarnarnos, como tú,
hasta ser como tú.





NIGHT POEM

There is nothing to be afraid of,
it is only the wind
changing to the east, it is only
your father the thunder
your mother the rain.

In this country of water
with its beige moon damp as a mushroom,
its drowned stumps and long birds
that swim, where the moss grows
on all sides of the trees
and your shadow is not your shadow
but your reflection,
your true parents disappear
when the curtain covers your door.

We are the others,
the ones from under the lake
who stand silently beside your bed
with our heads of darkness.
We have come to cover you
with red wool,
with our tears and distant whispers.

You rock in the rain's arms
the chilly ark of your sleep,
while we wait, your night
father and mother
with our cold hands and dead flashlight,
knowing we are only
the wavering shadows thrown
by one candle, in this echo
you will hear twenty years later.

                                             (De Interlunar, 1984)


POEMA NOCTURNO

No hay nada que temer,
es solo el viento
que ahora sopla hacia el este, es solo
tu padre el trueno
tu madre la lluvia.

En este país de agua
con su luna ocre y húmeda como un champiñón,
sus muñones ahogados y sus pájaros largos
que nadan, donde crece el musgo
por todo el tronco de los árboles
y tu sombra no es tu sombra
sino un reflejo,
tus padres verdaderos desaparecen
al bajar la cortina

y quedamos los otros,
los sumergidos del lago
con nuestras cabezas de oscuridad
de pie ahora y en silencio junto a tu cama.
Venimos a arroparte
con lana roja,
con nuestras lágrimas y susurros distantes.

Te meces en los brazos de la lluvia,
el arca fría de tu sueño,
mientras aguardamos, tu padre
y madre nocturnos,
con las manos heladas y una linterna muerta,
sabiendo que somos apenas
las sombras vacilantes que proyecta
una vela, en el  eco
que oirás veinte años más tarde.

                                                       










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