miércoles, 1 de junio de 2016

MELINDA PALACIO





THE PRAYING TREE

Ten years of driving the same highway, past the same tree, the
    picture is
at last complete. The eucalyptus tree and narrow birds above a
    blessed
steel sea with no thoughts of yesterday, today, or tomorrow.
Black cormorants on bare branches spread their wings as if in
    prayer.
A sunny day in Summerland and the tree, visible only from the
    highway,
hides its penitent perch from cars racing by too fast.
Four wheels swerve to avoid a sheer cliff, southbound on the 101.
The fat sun slides its yolk into the glass ocean. Slow down, see
an empty nest of woven round sticks in the praying tree.
Birds soak in rays without fear of melanoma or the nature
of forgiveness. Slick imperfections, wet wings
open and close in Morse code for goodbye.
 


EL ÁRBOL DE LOS REZOS

Diez años de conducción en la misma carretera, pasado el mismo árbol, la panorámica
al menos es completa. El árbol de Eucalipto y las aves estrechas sobre un bendito
mar de acero sin pensamientos de hoy, ayer o mañana.

Los cormoranes negros en las ramas desnudas extienden sus alas como si rezaran.
Un día soleado en Summerland y el árbol solo visible desde la carretera,
esconde su percha penitente de los coches que corren demasiado rápido.

Cuatro ruedas se desvían para evitar un acantilado escarpado, al sur de la 101.
El grasiento sol desliza su yema hacia el océano de cristal. Reduzca la velocidad, vea
un nido vacío de palos redondos tejidos en el árbol de oración.

Los pájaros calados por los rayos sin temor al melanoma o a la naturaleza
del perdón. Imperfecciones resbaladizas, alas húmedas
que se abren y se cierran en código Morse por el adiós.



*Traducción de Ana Gorría




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